sábado, 9 de octubre de 2010

RIOS DE AGUA VIVA

JUAN 7
“En él último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: si alguno tiene sed que venga a mi y beba” Juan 7: 37

La fiesta de los tabernáculos era de suma importancia en el calendario judío, se llamaba así porque en esta festividad las familias tenían que dejar la comodidad de sus casas para vivir durante una semana en tabernáculos (tiendas o pequeñas chozas hechas con palmas y materiales sencillos), así que las armaban en algún lugar como patios, azoteas, calles, plazas, etc.

Propósito de la fiesta: 1. Que las nuevas generaciones recordaran que sus antepasados alguna vez moraron en tiendas y casitas improvisadas durante su travesía por el desierto. 2. Reconocer la provisión de Dios, en especial en lo relacionado con el agua proporcionada de manera milagrosa en el desierto. 3. Era una representación de que algún día, el Mesías se encargaría de la provisión del vital líquido a su pueblo (muchos de estos ritos anunciaban claramente la venida y la obra del mismo Jesús).

En el día mas importante de la fiesta Jesús se levantó y empezó a gritar “si alguien tiene sed que venga a mi y beba”, tuvo que haberlo hecho muchas veces recorriendo parte de la ciudad donde miles estaban en sus casas improvisadas al aire libre. Debió haber sido algo sumamente impresionante e inesperado, ver a un hombre ir de un lugar a otro, por las calles gritando “¡El que cree en mí como dice la escritura, de su interior correrán ríos de agua viva! ¡Si alguno tiene sed que venga a mi y beba!, quizá lo puedas ver desde alguna azotea repitiendo a voz en cuello su ofrecimiento “Si alguno...”. Al decir esto les decía: ¡Yo soy el Mesías! ¡Hoy se está cumpliendo la escritura! ¡Les he traído el agua viva! ¡Yo mismo soy esa agua que es derramada cada año por el sacerdote en el altar! ¡Esa agua que tanto esperan soy yo! ¡Tomen del agua que estoy ofreciendo!

Jesús se refirió a Ezequiel e Isaías que hablaron de aguas de salvación, aguas que sanan y dan vida, “Esto dijo del Espíritu que habrían de recibir los que creyesen en él” (V.37). Es decir, los que crean en Jesús recibirán el Espíritu Santo y estará dentro de ellos fluyendo como ríos, sanando y dando vida a todo lo que encuentran a su paso. ¡Esto es una realidad! ¡El Espíritu Santo es Dios mismo viviendo dentro de los discípulos de Cristo! El cual va sanando toda soledad, toda amargura, cambia a un asesino tornándolo en un hombre de bien, a una persona devaluada en alguien con aplomo y seguridad, al chismoso en alguien que edifica con sus palabras, al deprimido en un ser optimista y entusiasta, al golpeador en alguien amoroso, al hijo rebelde en un joven que honra a sus padres. Lo maravilloso es que esta agua sigue disponible: ¡Si alguno tiene sed que venga a mí y beba!



ATENTAMENTE
"TRANSFORMADOS PARA SERVIR"

JOSÍAS I. GONZALEZ.

1 comentario:

  1. Excelente Meditación, Que el Espiritu Santo te siga guíando al escribir estas Meditaciones y salvar a más almas para Cristo Señor y Dios. Amén

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